4 Normas para los hijos que no hacen caso

Uno de los principales problemas de las familias con niños que no hacen caso es saber establecer 4 normas para los hijos en casa. Las normas acostumbran a ser demasiado duras o demasiado blandas y los niños se sienten desorientados.

Realmente tener hijos no es lo más difícil, la etapa más dura es educarlos. Saber qué valores inculcar y cómo transmitirlos es complejo para cualquier familia, e incluso para las familias que ya tienen otros hijos, ya que cada niño que nace en este mundo tiene su propia personalidad, y las maneras de educar a tus hijos mayores no tiene porque funcionar con el resto de hermanos.

Muchas familias educan a sus hijos de la misma manera explicándole los valores de la misma manera, sin embargo se encuentran que hay grandes diferencia en los resultados que tienen con los diferentes hermanos. Es normal, cada niño es diferente y por lo tanto la educación y la forma de explicarle las cosas tiene que ser personalizada.

Cuantas veces decimos o hemos oído “he educado a mis hijos de la misma manera y con uno de ellos no ha funcionado, no lo entiendo”. Frases como esta es normal escucharlas entre los padres que tienen más de un hijo y es normal que los resultados sean diferentes. Puede ser que uno de los hijos vaya por el camino de la infelicidad porque, como padres, no hemos sabido educarlos o motivarlos de la mejor manera. Esta reflexión no es para atormentarnos o sentirnos mal, sino para entender y saber que las formas de que tu hijo te haga caso serán diferentes para cada niño, lo que te funciona muy bien en uno no tiene porque funcionar en el otro de la misma manera.

“Cada hijo es diferente, tiene su personalidad y por lo tanto tiene que ser tratado diferente. No cambiar los valores pero si la forma de transmitirlos para que los entienda”

 

¿Qué problemas generan los niños que no hacen caso a los padres a la primera?

No hay mayor frustración para un padre o madre que que  su hijo no haga caso cuando se le dice una cosa. Sentirse ignorado por tus hijos hace que tu autoestima se sienta cada vez más deteriorada y te sientas perdida en el desarrollo de la educación de tus hijos.

Cuantas madres vienen a la consulta cansadas y agotadas porque sus hijos no la obedecen y no cumplen las normas puestas en casas. Siempre nos dicen que tiene que repetir las cosas mil veces y que al final cuando una ya pierde la razón grita y entonces el niño empieza a ver que le estás diciendo o dando alguna orden

Este comportamiento de decir las cosas “mil veces” es totalmente inadecuado para tener una harmonía familiar feliz. Repetir las cosas genera:

  • Gritos constantes
  • Frustración de los padres
  • Cambio de roles en la familia: “el niño se siente el líder de la manada”
  • Alteración del horario familiar: todo se retrasa
  • Baja autoestima de la madre
  • Alteración en la conducta del resto de los hermanos
  • Disminuir las ganas de estar con tus hijos: tienes ganas de que se acuesten rápido
  • Discusiones con tu pareja por culpa del cansancio
  • Que tu hijo cada vez te escuche menos: repetir las cosas hace que tu hijo se acostumbre a ello y tarde cada vez mas en hacerte caso.

 

Causas del porque los niños que no hacen caso

Uno de las cosas que no pueden llegar a comprender los padres es el porqué sus propios hijos no les hacen caso y lo tienen todo. Los padres, desde el día que nacemos, intentamos complacer y cubrir todas las necesidades que nuestros hijos necesitan para que su felicidad sea completa y no tengan carencias materiales ni emocionales. Es por esta razón que no entendemos porque con todo el esfuerzo que hacemos por ellos no recibimos nuestra recompensa como padres y que nuestros hijos nos hagan caso en todo lo que digamos.

Quizás un exceso de dárselo todo hecho a nuestros hijos sea la causa de que nuestra labor no sea valorada por ellos y tengamos que hacer cambios en nuestra manera de ser y hacer hacia ellos. Nos fijamos mucho en todo lo que les damos materialmente, es decir, una buena educación, juguetes, buena comida, vacaciones,… Sin embargo son muchos los padres que no se fijan en dar algo más importante que todo eso, pasar tiempo con sus hijos intentando comprenderlos, conocerlos más profundamente como si de nosotros mismos se tratara.

 

“Pasar tiempo de calidad con nuestros hijos es el remedio más eficaz para que nos hagan caso. Jugar con ellos hace que los comprendamos y entendemos más sus necesidades y formas de ver la vida”

 

Las causas más comunes de que nuestros hijos no hagan caso son:

  • Los hijos no se sienten escuchados, comprendidos ni entendidos.
  • Quieren llamar la atención para conseguir más cosas
  • No existen normas clara y concretas, hay que definir las normas para que el niño las entienda con su forma de pensar y comprenda su importancia.
  • Enfrentamiento entre la pareja, desacuerdos constantes en la forma de educar
  • No pasar suficiente tiempo de calidad con ellos, jugando y compartiendo
  • Demasiadas horas viendo televisión o videojuegos
  • Exceso de recompensas sin que haya habido un esfuerzo justificado por nuestros hijos (recompensas fáciles)
  • Exceso de normas, el niño se siente ahogado y con demasiadas obligaciones que lo bloquean.
  • Normas que el hijo no considera importantes y no les da el valor necesario.
  • Falta de comunicación entre padres e hijos, se habla con palabras complejas para el hijo que no termina de entender
  • Los padres dan por supuesto normas que no han estado escritas ni explicadas para el niño, el niño no las sabe, no las comprende y se siente frustrado por ello.

 

La falta de diálogo entre la pareja genera que los niños no te hagan caso

La falta de comunicación con la pareja es uno de los principales problemas que hace que los niños NO hagan caso en casa. Cuando una pareja decide tener un hijo se plantean la ilusión que ello representa y las ganas de poder hacer que tu descendencia siga, sin embargo son muy pocas las parejas que una vez han decidido tener un hijo se planteen la forma de educarlo.

Pocas parejas dedican tiempo diario para hablar de los problemas de los hijos y buscar soluciones conjuntas. La madre en muchos casos se siente sola en la educación y ve a su marido como ausente en este tipo de temas. Sin embargo, el marido piensa que su mujer no sabe imponerse con sus hijos y que estos le toman “el pelo” con facilidad.

El resultado es la frecuente culpa del uno al otro, produciendo que tu hijo note esta desarmonía produciéndole inestabilidad emocional. El niño sabe que las normas no son claras, que sus dos autoridades en casa (padre y madre) no se ponen de acuerdo en lo que es importante en la casa y por lo tanto él considera que no sabe cuales son las normas que tiene que cumplir, haciendo caso omiso de cualquier cosa que le digas.

Las discusiones de pareja sobre cómo educar a los hijos hace que tu hijo sepa en cada ocasión las formas de evitar cumplir las normas e incluso de pensar que tiene la autoridad de desobedecerlas. El ejemplo de una pareja unida hace que las normas y obligaciones en casa sean respetadas y valoradas por nuestros hijos, haciendo que nuestra autoridad de madre y padre sea respetada por encima de todo.

 

No confundir las normas para los niños con exceso de autoridad

Muchos padres confunden aplicar normas eficaces en casa con el exceso de autoridad. Bien es cierto que los niños tienen que obedecer en casa las normas, pero estas tienen que ser justas en su medida, no por tener mas normas nuestra educación como padres va a ser mejor.

Los niños que viven en hogares o ambientes con exceso de normas se sienten asfixiados por ellas y terminan perdiendo el respeto hacia ellas. Mejor pocas normas y que se cumplan a muchas y que el ambiente familiar no sea armonioso. Recuerda que los padres estamos para enseñar pero también para aprender de nuestros hijos. Obsérvalos y sabrás cómo tratarlos.

 

“Las normas en casa tienen que ser justas, decididas y entendidas por todos. Tienen que estar escritas para ser recordadas y respetadas, pero sobretodo tienen que dinámicas ya que la vida cambia constantemente y por lo tanto sus necesidades también”

 

Las norma más efectiva para los niños que no hacen caso

Toda norma tiene que cumplir 4 requisitos:

  • Divertida, tendrán mas ganas de cumplirla
  • Que sea concreta y que se pueda escribir: tiene que ser objetiva y recordad en un papel para que se pueda leer cuando sea necesario hacerlo.
  • Decidida por toda la familia: las normas tienen que ponerse entre todos y hacer colaborar a los hijos en ellas, de esta forma entenderán su importancia y la necesidad de cumplirlas. Hay cosas que tiene que hacerse si o si como por ejemplo duchase, pero los hijos pueden decidir junto con los padres cuando lo hacen si por la noche o la mañana. La decisión conjunta siempre es más productiva.
  • Saber los premios y los castigos: es positivo que los hijos se pongan su propio castigo y premio en función de la infracción que han cometido, su implicación aumentará sintiéndose mas valorados por la familia sin perder de vista que el responsable final eres tú.

 

“Toda norma tiene que ser comentada en un ambiente tranquilo, con toda la familia, para poder entender y explicar la necesidad de su existencia. Compartir las decisiones hará que tus hijos se sientan implicados en las normas y les sea mas fácil cumplirlas”

 

El Reto Karina Rando: Crear 4 normas divertidas y eficaces para que tu hijo te haga caso.

Despertar a tu hijos con cosquillas y música: los niños tienen que despertarse a la hora convenida y ordenar su cama, vestirse y almorzar. En compensación serán despertados cada día con música divertida que ellos mismos hayan elegido el día anterior. No te olvides que despertarse riendo es la mejor manera de que el día funcione perfecto.

Comer todos juntos sin televisión: todos tienen que hablar en la mesa para explicar como les ha ido el día y como se han sentido. Comer todos juntos con la obligación de explicar algo positivo para compartir con tu familia. Las risas y las anécdotas primero.

Juego divertido después de la ducha: como recompensa de haber hecho una buena ducha sin gritos, los padres jugarán 30 minutos mínimo con sus hijos a un juego que a ellos les guste. Si puede ser en familia todos juntos mucho mejor.

No ir a dormir enfadados: No olvidar que nunca se puede ir enfadado a dormir ya que el descanso no será igual. Ni padres ni hijos tienen que olvidarse nunca del beso de buenas noches, el que lo arregla todo y hace que mañana sea un día nuevo. Cualquier enfado o regañina tiene que ser arreglada antes de la noche.

 

SER FELIZ SOLO DEPENDE DE TI!

 

Karina Rando

 

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