Aumentar la autoestima es aumentar la salud

Para mí es muy reconfortante ver la evolución de los pacientes que llegan a la consulta, apagados, tristes, perdidos y sesión tras sesión ves como su cara se va iluminando. Como la sonrisa vuelve estar y sus ojos vuelven a brillar, porque van encontrando la alegría, la ilusión que habían perdido en su vida.

Cuando llegan personas con enfermedades complicadas, lo primero que trabajamos es el asimilar su enfermedad, ser consciente que el cerebro no puede modificar nada que no reconozca. Es importante que la persona esté informada y no tengan miedo de preguntar a su médico de medicina tradicional las bases y las consecuencias tanto de su enfermedad como de la medicación que toman. Muchas veces en exceso del respeto hacia el profesional no nos hace ser conscientes de que necesitamos más información de la que suelen dar.


Uno de los casos que estamos tratando, la persona llegó con un tumor alojado en una de las vertebras de su cuerpo, su vida era un pequeño caos, donde no se sentía nada bien, ni en su trabajo, ni en su situación de pareja, ni en su familia. Como su enfermedad no dolía no era consciente de su situación y forzaba innecesariamente su cuerpo y se exigía cada vez más y más, una actitud que solo la llevaba a sentirse derrotada y disconforme con todo lo que vivía.

Comenzamos con el reconocimiento de su propia persona, de ser consciente de su identidad, que con las prisas de la vida y al querer llenar las necesidades de los demás se había encargado de tareas y obligaciones en las cuales no disfrutaba nada en su vida. Cuando se encontró a si mismo, pudo ver de un manera objetiva, reconocer las virtudes que tenía escondidas, y la parte negativa a la que tenía que enfrentarse. Sus emociones empezaron a cambiar, dando prioridad a su persona y a su salud. Simplemente con el hecho de trabajar el pensamiento positivo sus pruevas médicas demostraban que su sistema inmunológico estaba fuerte y activo. Sus análisis eran correctos. Seguía teniendo su tumor, pero ya no le afectaba tanto a su salud.

Cuando realmente cambiamos las actitudes que nos han hecho enfermar tomamos consciencia y activamos todas las herramientas necesaria, nuestro cuerpo reacciona para defenderlo, para estimularlo, buscando el equilibrio entre lo que nos afecta y las defensas.

Tú puedes conseguir tener una salud fuerte cuando realmente tu mente es capaz de reconocer sus errores y rectificarlos. No es magia, es inteligencia emocional, y gracias a estos casos podemos comprobar que si somos constantes y queremos realmente transformar nuestra vida cualquier esfuerzo es pequeño a los grandes resultados que podemos obtener.

 

Tú también puedes dar este paso, decide y actúa.

 

¡SER FELIZ DEPENDE DE TI!

 

Karina Rando

 

 

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