¿Tienes problemas y no sabes cómo solucionarlos?


Las preocupaciones te invaden y te están atormentando día tras día. Cada vez te sientes peor y el problema va creciendo conforme va pasando el tiempo. Todo es más oscuro y la salida es más complicada y difusa. Sin saber por qué repites continuamente en tu mente aquello que te hace sentirte mal. Te sientes atrapada, cansada y sin energía. Las preocupaciones te están consumiendo poco a poco.

¿No crees que es el momento de eliminar los problemas de tu vida?

 

3 consejos para alejar de tu vida las preocupaciones


  • ¿Es un problema o una oportunidad? A veces las oportunidades se presentan como problemas sin darte cuenta. Hasta que no llega realmente un problema y hace que te movilices no te das cuenta de que en realidad es una oportunidad. Ese conflicto te hace reaccionar.Muchas veces es necesario ver las cosas muy negras para empezar a hacerte dueña del problema y buscar una solución. Es importante que hagas una toma de conciencia de ti misma. Piensa si lo que te atormenta es realmente un problema o no. Pregúntate qué te va a aportar y qué es lo que necesitas para solventarlo. Deja de evadir aquello que te está provocando malestar. ¡Enfréntate y ponle solución a tu problema!
  • Visualízate sin ese problema. Cómo va a ser tu vida, qué cambios vas a experimentar, cómo te sentirás cuando esa situación que te está provocando malestar deje de existir. La idea es que puedas vivir y sentir aquello que experimentarás cuando las preocupaciones hayan desaparecido de tu vida. Enfócate en todo lo positivo que te proporcionará el haber solucionado el problema. Cuanto más presentes tengas estas sensaciones más fuerza tendrás para superar los problemas que te están preocupando. La idea no es que te recrees en la negatividad de tus preocupaciones como hasta ahora, sino en lo positivo que te aportará el solucionar el problema. Aférrate a esas sensaciones para que te den fuerza y ganas de terminar con tu angustia.
  • Pregúntate quién realmente tiene que solucionar el problema. ¿Es tuyo ese problema o no te corresponde a ti solventarlo? ¿Cuántas veces las madres se hacen cargo de los problemas de sus hijos? Es normal que te preocupes, pero no que sus problemas los conviertas en tuyos porque quien tiene que resolverlos son ellos, no tú.Si el problema es tuyo realmente piensa qué tienes que hacer para solucionarlo. Deja de hacerte la víctima, busca la solución y ponte manos a la obra. Se consciente de quién eres y a dónde puedes llegar. Mira de frente tu situación para poder cambiarla. ¡Es el momento de actuar!Con estos tres consejos te resultará más fácil identificar un problema y saber qué tienes que hacer en un primer momento para solventar tus preocupaciones. Lo importante es que te des cuenta de que tienes un problema, y, si realmente te corresponde a ti solucionarlo, ponte en marcha para solventarlo y vuelve a encontrarte a gusto contigo misma. Recuerda, ¡la solución está en ti! Elimina por fin tus problemas.

 

¡Ser feliz sólo depende de ti!

Karina Rando

 

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