La mayoría de padres no entienden o no saben llegar a sus hijos

quizá por desconocimiento, por no utilizar las formas adecuadas o no dar la importancia necesaria a lo que su hijo está haciendo. Hoy los chicos beben, fuman y comienzan a experimentar con las drogas a una edad muy temprana.

Cuando el chico quiere ser líder, sentirse aceptado por el grupo o simplemente busca ser el más “guay”… es el momento crucial para un padre, para estar alerta. A los chicos les gusta aparentar y divertirse, buscan siempre ser el que llame más la atención y, lo más importante, quieren el reconocimiento y la aceptación de aquellos que comparten con ellos su vida.

Empieza siendo un juego ya que siempre hay un amigo que ya probó cualquier tipo de sustancia y le da a probar al compañero y este, en muchas ocasiones, por desgracia, por no ser menos, acepta sin saber que está aceptando la entrada al “infierno”.

En mi caso empezó todo sin darme cuenta, ya que era un chico extrovertido, amante del deporte, que quería conseguir grandes logros, pero mi vida se torció y entré en un rol destructivo y vicioso.

Cuando somos jóvenes la rebeldía nos hace pensar que nos comeremos el mundo, que nada podrá afectarnos.

Llega la primera pastilla, el primer porro, y se va entrando cada vez más en la espiral y, para cuando se quiere dar cuenta, está atrapado y ya no es capaz de soltarse. Lo que empezó como un juego se convierte en el mayor problema de un individuo.

Las primeras veces el consumo es una vez por semana, los “findes” pero. poco a poco, se necesita siempre ese estado de euforia que dan las drogas, todo lo demás deja de ser importante: estudios, trabajo, deporte,… todo desaparece de la perspectiva, solo se vive para y por las drogas.

En todo aquello que la persona hace para estar bien, “ellas” están presentes. El consumo pasa a ser cada día y las disputas empiezan a ser frecuentes, cuando se llega “colocado” a casa y los padres notan algo raro, el joven quiere disimular pero, poco a poco, se va viendo el cambio en los ojos, los gestos, el carácter se vuelve indisciplinado, agresivo, autoritario…

Es aquí donde los padres deben tomar medidas drásticas. No pienses “mi hijo no” pues te estarás equivocando. Aceptar la realidad y combatir con coherencia, siendo realista, será la mejor defensa para sacar a tu hijo del pozo.

Observa sus ojos, su carácter, las formas de actuar y, si detectas que hay algo que no encaja, no lo dejes pasar. Busca ayuda, de lo contrario puedes perder a tus hijos sin tan siquiera darte cuenta.

Gracias por compartir y leer estas líneas. Las adicciones son procesos y cambios del ser humano. Buscar remedio sí, pero sobre todo el adicto ha de dar el primer paso, sino será difícil su recuperación. Estar atentos es importante.

Soy Carlos Castro Regadera y he sufrido el mazazo de la adicción en mi vida. Ahora, con una gran experiencia y preparación, me dispongo a ayudaros si me necesitáis.

 

Carlos Castro

 

 

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