Ser padres es una de las tareas mas difíciles, pero también más recompensadas de la vida.

Es importante seleccionar el tipo de educación que le queremos dar a nuestro hijo y no olvidar que demostrar amor también es marcar reglas, pequeñas normas y límites que irán estructurando el carácter y la comprensión de lo que implican sus actos, sus acciones. Tienen que saber hasta dónde se pueden permitir ir por si mismos y cómo tienen que respetar el espacio de los demás.

Una de las reglas de oro es que Papá y Mamá, y todo el entorno familiar, tengan claro estos límites y que cumplan por igual en todos los espacios de convivencia de la criatura. Todos tienen que trabajar de forma alineada a la hora de educar a los pequeños de la casa.

También es importante que las órdenes sean directas y claras y, cuando no se le permite al niño un acto, este NO se mantenga. En caso de que esto no suceda, se confunde al infante y se crea una inseguridad en sus actos, y sobre todo estás enseñándole a que no haga caso de tus decisiones.

Es importante y positivo no tener dudas a la hora de castigar.

Cuando se aplica un castigo o una norma, esta tiene que ser adecuada a su acción y a su edad y, sobre todo, mantenerlo de una manera firme, porque el niño comprenderá que sus actos tienen consecuencias. Si esto no se cumple, el niño verá que tiene el “poder” y hará lo que se le dé la gana, convirtiéndose en lo que llamamos “niños caprichosos”.

Ten presente que un niño que siempre quiere ser el primero no tolerará la frustración, un niño que no intente conseguir sus metas porque se lo encuentra todo hecho no tendrá iniciativas, un niño que no sea cuidadoso con sus juguetes no tendrá respeto a sus pertenencias y tampoco las valorará, un niño que no ordene su habitación será desorganizado en los estudios o en sus tareas,… Estos pequeños detalles de comportamiento, que en muchas ocasiones los padres no les damos importancia, son grandes detalles para un buen futuro y desarrollo del niño en sus distintas etapas.

No reflejes tus necesidades o limitaciones en necesidades y limitaciones del niño, justificándote con comentarios como “porque tengo poco tiempo le permito esto”, “porque un día que están con los abuelos les permitimos aquello”, “que lo haga ahora total es pequeño”,… Piensa que todos tus actos están enseñando a tu hijo a comportarse y tu ejemplo es lo más importante en su vida.

Lo que tú hagas y lo que tú eres hará huella en él y le enseñará a ser la persona del mañana. Da lo mejor de ti y, si tú no puedes, ¿cómo podrá él?

Te animo a que compartas el tiempo y juegues y disfrutes.

Compartir es enseñar valores y la alegría es uno de los que nunca se tienen que perder.

¡Disfruta!

Karina Rando

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