¿Qué es ser un padre sobreprotector?

¿Estás sobreprotegiendo a tu hijo sin darte cuenta?. ¿No tolera el fracaso, es inseguro y muy caprichoso?. ¿Le das todo lo que pide y nunca recibe un no por respuesta? Si alguna de tus respuestas ha sido un sí, efectivamente puede que estés haciendo un flaco favor a tu familia y estás sobreprotegiendo a tu hijo. Descubre si eres una madre  o un padre sobreprotector, averigua qué características tienen éstos niños y cómo evitar que lo sean.

Es normal que no quieras que tus hijos se caigan, lo pasen mal, sufran…Pero la vida no tiene otra manera de enseñarte que a través de experiencia negativas. Es totalmente razonable que como padres, queráis  evitar por todos los medios que vuestros hijos tengan que pasar por cualquier momento malo. Pero, admítelo, parte del proceso de aprendizaje consiste en sufrir.  Es imposible poder controlarle todas las emociones. A veces sentirá miedo, otras será irresponsable, sentirá la necesidad de protección…poco a poco querrá ir teniendo mayor control sobre su vida e ir adquiriendo más responsabilidad sobre la misma. Esto es ley natural y por eso no es bueno dificultar el desarrollo normal de cualquier persona. Y emocionalmente se compone de momentos buenos y malos.

Como madre no debes evitar que tu hijo pase por este tipo de situaciones. Sí, como lo lees. No debes impedir sufra, tenga miedo o malos momentos. Sé que suena duro pero el vivir  determinadas experiencias le va a aportar el bagaje necesario para su día a día.

“No tienes que evitar que tu hijo se caiga sino que tienes que enseñarle a levantarse”

En ningún caso debes hacer que tu hijo tenga todas las necesidades cubiertas. Debe  aprender a saber conseguir aquello que quiere o necesita. Debes de ayudarle y apoyarle pero en ningún caso darle todo. ¿Por qué?. Porque al hacerlo le estás acostumbrando a no valorar las cosas, ni el esfuerzo que supone conseguirlas. Debes enseñarle las dificultades que conlleva el conseguir las cosas. De manera indirecta estás generando en él grandes niveles de estrés y de frustración. Le generas sentimientos encontrados ya que en la vida no siempre va a conseguir lo que él quiera. Cuánto antes lo aprenda mejor.

Sí, soy una madre sobreprotectora, y ¿ahora qué?

Llegados a este punto puede que te hayas dado cuenta de que efectivamente eres una madre sobreprotectora. Pensando que ayudabas a tu hijo le has cubierto todas las necesidades. De ser así, tranquila. No te sientas mal, ni culpable. Como te he comentado es lo más normal. De hecho al reconocerlo ya has dado un gran paso.

“Normalmente los padres suelen tardar en aceptar que sobreprotegen a sus hijos”

En muchas ocasiones cuando les pregunto a algunos padres que vienen a mi consulta si sobreprotegen a sus hijos, en seguida su respuesta es un no rotundo. Poco a poco se van dando cuenta de que efectivamente lo hacen. Suelen justificar su comportamiento con un “pobrecito como lo va a hacer él” o “es que el pobre todavía no sabe”. Ellos consideran que sus hijos no pueden valerse por ellos mismos o simplemente no quieren que lo hagan. Tienen un actitud un tanto infantil ya que les resulta más sencillo hacerles todo a sus hijos. Bien porque no quieren perder tiempo, no tienen paciencia…Sin duda alguna es más cómodo para ellos controlar todo y no dejar que se hagan responsable de sus vidas.

Tu hijo debe de enfrentarse por él mismo a los problemas que la vida le va poniendo. No puede vivir siempre protegido, debe saber lo que son las dificultades, sentir miedo, saber las consecuencias que tienen sus actos…Esto le aportará una experiencia que será fundamental para su vida diaria tanto en el presente como en el futuro. Si no tiene esa experiencia no sabrá qué hacer en determinadas situaciones. O lo que es peor no sabrá cómo relacionarse con los demás. ¿Cuántas veces hemos visto que se le hace una pregunta a un niño y contesta la madre?. No hay que saber mucho de psicología para saber que el feedback que está recibiendo es que su opinión no es válida, la que cuenta es la de mama.

Pero la sobreprotección no se produce solamente por parte de los padres. El ambiente familiar también influye. Cada vez es más frecuente que los abuelos cuiden de sus nietos y hagan el papel de progenitores, que los padres estén separados…En este tipo de entornos se intenta que los más pequeños sufra lo menos posibles y se le colma de regalos. Muchas veces casi antes de que ellos quieran algo ya lo tienen. Esto es fatal para ellos. Se le está acostumbrando a tenerlo todo, muchas veces incluso antes de que tengan esa necesidad. Necesitan saber lo que cuestan las cosas y no me estoy refiriendo solamente al valor material. El obtener las cosas lleva un proceso de trabajo y sacrificio.  No solo los padres sino toda la familia debe ser consecuente con la protección de los hijos y deben de ser responsables con su educación.

El proceso normal de aprendizaje es:

  1. Tengo una necesidad
  2. Aprendo como saciarla.

Es esa necesidad la que hace a las personas buscar la manera de poder satisfacerla. Si casi antes de tenerla  ya está cubierta, le estás quitando a tu hijo ese aprendizaje de buscar la manera para conseguir lo que quiere.  Esto genera una ruptura en su crecimiento natural. Si tu hijo está acostumbrado a tenerlo todo, cuando no lo consiga no sabrá cómo afrontar la situación. De ahí vienen los llantos y pataletas. Aunque pienses que es pequeño para sufrir estrés todo este tipo de situaciones sobreprotectoras se lo está generando.  Enséñale a combatir la ansiedad que tienen.

Características de los padres sobreprotectores

Siempre son hombres o mujeres sufridoras e inseguras. Por regla general son personas que quieren en exceso. Esta última característica es la peor de todas. Como hemos explicado antes, contrariamente a lo que se piensa, el exceso de cariño nunca va a beneficiar a tus hijos.

Es fundamental que tú te encuentres a gusto contigo misma. Debes de subir tu autoestima para poder ayudar a tu hijo y educarle de la manera correcta.

“Si tú no estás segura, tranquila y al cien por cien satisfecha contigo misma, no podrás ayudar a tu hijo desarrollarse correctamente”

Debes de saber separar cuales son realmente las necesidades de tu hijo de aquellas que tú quieres ofrecerle. En la mayoría de las ocasiones no se corresponden. Piensas que tu hijo tiene las mismas necesidades que las que tú tuviste de pequeña. Le colmas de aquello que tú quisiste tener y nunca pudiste. No es raro el caso del padre que obliga a su hijo a que le guste montar en bicicleta porque él de pequeño siempre quiso una y nunca la tuvo. Pero es que esa era su vida y ahora se trata de la vida de su hijo. Ni es la misma época, ni tenéis la misma personalidad, ni mucho menos tenéis las mismas necesidades. Así que aprende lo primero de todo a diferenciar y escuchar las necesidades de tu hijo.

Cómo te conviertes en un padre sobreprotector 

Te conviertes en padre sobreprotector cuando eres niño. Un padre sobreprotector viene de haber tenido una madre sobreprotectora.

Es curioso observar cómo cada vez es más frecuente y se fomenta más el hecho de que los hijos tengan cuidado con todo y se evita que éstos sufran cualquier percance. Venimos de la generación del “uy uyuy y del cuidado”.  Se empieza desde bien pequeños a acostumbrar a los niños a no sufrir. Te pongo un ejemplo; Carlos comienza a dar sus  primeros pasos. Sin ningún tipo de miedo se levanta, anda un poco y se cae al suelo. Lo más normal en esa edad. ¿Cuántas veces has visto que los padres impiden que el pequeño se caiga? Es tanto el nivel de sobreprotección que ejercen que impiden el desarrollo normal que se debe de tener en esos años. Por mucho que evites que lo haga lo quiere seguir intentándolo hasta que consiga caminar. No tiene ningún miedo y lucha contra la dificultad que supone dar un nuevo paso. Está en la edad de caer y levantarse. No dejes que tu excesiva protección impida su desarrollo normal. Muchas veces la responsabilidad que piensas que tienes te lleva a la sobreprotección.

Aunque te duela es necesario que tu hijo se caiga. Debe saber levantarse para luego volverse a caer”

Este proceso empieza desde bien pequeños. Si ya desde esa edad acostumbras a tu hijo a no caerse, le estás condicionando negativamente para el resto de su vida. Ya que este mismo comportamiento del “uy uy uy, que se cae” lo vas a ir repitiendo durante toda su vida. Al final todos tus miedos los proyectas en tu hijo y las consecuencias de querer protegerlo tanto son berrinches, estrés, miedos…La responsabilidad de los padres no es evitar que se caiga sino enseñar a sus hijos a cómo hay que levantarse.

Pero esta actitud tiene su origen. Como te he dicho antes, eres sobreprotectora por la educación que te han dado de pequeña. Sufriste en tus propias carnes eso de tener que tener cuidado con todo. Y esto, al final es lo que le transmites a tu hijo. Lo que has vivido es lo que piensas que está bien y por eso quieres inculcarlo. Pero no siempre eso es lo correcto. Por esto te invito a que pienses si tienes una familia feliz en la realidad que vives  . ¿Cuánto estás viviendo de prestado, de lo que has heredado?. Es necesario cortar ese círculo. Es el momento de romper con esa dinámica. Tu hijo no es igual a ti. Y la educación que tuviste puede que no sea la mejor.

Primero se educa por las propias necesidades que tú tienes y después se aprende a ser padres. Como te dije antes, en un primer momento quieres darles todo aquello que tú no tuviste. Cosa que es absolutamente normal. La necesidad. La necesidad  es lo que te resulta indispensable para vivir en un estado de salud plena. Es algo tan subjetivo que es casi imposible que tengáis siempre las mismas. Por esto es necesario que descubras realmente cómo es tu hijo, cuáles son las dificultades a las que se enfrenta y cuáles son sus inquietudes para adaptarte a ellas. Es en este momento cuando ya se empieza a educar, cuando se hace en función de las necesidades de él y no de las tuyas. Empiezas a dejar a un lado el sentido de protección.

¿Eres consciente de los efectos de sobreproteger a tus hijos?

Durante todo el artículo te he ido contando los efectos negativos que tiene sobre tus descendientes el ser unos padres sobreprotectores. Es responsabilidad tuya, como padre, saber si estás protegiendo en exceso. A continuación te lo especifico más detalladamente.

Características de los niños sobreprotegidos:

  • Inseguridad: los niños se vuelven miedosos. Les cuesta a veces relacionarse, necesitan que mama decida por ellos. Que papa vaya y pregunte aquello que quieren…Se han acostumbrado a que ellos no son capaces de valerse por sí mismos. Siempre necesitan el apoyo de su padre o madre y esto hace que también sean muy Conforme aumenta su edad es peor.
  • Caprichosos: esto está directamente relacionado con que tenga todo sin esfuerzo. Están acostumbrados a que se les de todo y no les cueste nada. Se le intenta poner reglas pero éstas, algunas veces se las imponen y otras veces se las quitan. De esta manera él percibe que existe una inestabilidad en dichas reglas y sabe que no pasa nada si no las cumple. No tiene sentido de la responsabilidad, ni sabe la dificultad que entraña conseguir las cosas.
  • Cómodos: esta característica está muy relacionada con la anterior. Se vuelve cómodo porque se acostumbra a que le den todo hecho y no le cueste ningún esfuerzo nada. Cuando no lo consigue sufre una gran frustración porque no sabe cómo enfrentarse a esa nueva situación de no conseguir lo que desea. Es quizá una de las fuentes de mayor estrés. La sobreprotección y falta de responsabilidad de los progenitores hacer que no están acostumbrados a recibir un no por respuesta. Cuando la reciben no saben gestionarla.
  • Llorosos y con rabietas: al ser incapaces de enfrentarse a una situación que no controlan se ponen a llorar enseguida. Si no les sale el dibujo como ellos quieres lloran. Expresan sus emociones con gritos y pataletas.
  • Les cuesta relacionarse, mantener la atención: enseguida se hartan de un juguete y quieren irse a otro muy rápido.
  • En algunos casos tienen problemas de piel atópica o problemas de respiración.

Piensa que si tu hijo es muy inseguro, tiene miedo a relacionarse y no toleran el fracaso puede que lo estés sobreprotegiendo.

Como dejar de ser padres sobreprotectores

Para dejar de ser un padre o una madre sobreprotectora lo más importante es confiar en tu hijo. Tienes que creer en él. Hazle una persona fuerte y segura de sí misma. Foméntale lo necesario que es tener una buena valoración de él mismo. Debes ayudar y subir el autoestima de tu hijo para que el día de mañana se convierta en una persona psicológicamente estable y lleno de confianza. Cuanto más desconfíes tú, más lo hará él. Recuerda que tú eres un espejo. Demuéstrale que es una persona responsable y capaz de valerse por sí mismo.

Debes de recordar y sobre todo tener muy presente que tus hijos son unas esponjas. Todo lo que te ven a ti hacer ellos lo repetirán. De ahí la importancia de dar ejemplo. No exijas cosas que no eres capaz de cumplir. Desde el principio es recomendable que seas consciente del espejo que supones. Si chillas, eres egoísta, no tienes tiempo para ti…son comportamientos que le vas enseñando de manera indirecta a ellos. Cómo gestiones tus emociones, el grado de responsabilidad que tengas, cómo te enfrentas a tus miedos…son enseñanzas que les brindas.

Debes de ser consciente de las necesidades que tenías en tu infancia, para dejar de verte reflejada en las necesidades de tu pequeño. Él está viviendo otra situación que no tiene nada que ver con la que tú experimentaste. Debes pensar que ahora eres tú la madre. Olvídate del bagaje que tuviste como hija. Tú eres tú y él es tu él Cada uno tiene sus propias necesidades.

 

“Como padre o madre  debes darle herramientas y no excesiva información”

Uno de los principales problemas es que los padres hablan demasiado. Hay que darle la información que el niño va pidiendo y no informarles de más. Él tiene que tener curiosidad por ir descubriendo cosas y, en función de éstas, irá demandando la información que necesita para satisfacer su mente. Deja que él vaya marcando el ritmo, no quieras descubrirle todos los secretos de la vida en un momento. Deja que vaya él solo descubriendo el mundo.

Otro problema de los padres sobreprotectores   es la falta de imposición. Debes imponerte en el momentos justo y hacerlo en el tono adecuado. No es lo mismo decirle a uno niño un “no” de una manera rotunda y firme, que decírselo con una sonrisa. Le tienes que comunicar seguridad. Debes de imponerte y marcar bien las líneas que no tiene que pasar. El tono de tu voz debe servir también para indicarle cuándo puede hacer algo y cuando no puede. Contrario a lo que puedas pensar, de esta manera le estás transmitiendo  emociones como seguridad, amor, ternura…

Debes de darle herramientas que le ayuden y transmitan seguridad. Anímale a que haga por sí mismo las cosas, a que no tengan miedo. Recuérdale lo mucho que vale. Debes darle su espacio, que tenga el tiempo que él necesite para descubrir cómo se hacen las cosas. “No queremos que mama venga a decírmelo. Quiero ser yo quien lo descubra”.

Es que es muy necesario respetar los tiempos de aprendizaje, como te dije antes, ¿Cuántas veces se les hace una pregunta a un niño y contesta la mama?. No te adelantes. Deja que tu responda por sí mismo. Aunque pienses que su respuesta no va a ser la más acertada. Él tiene que necesita a expresarse sin ayuda de nadie. Tiene y debe cometer errores. Sí, esto lleva mucho tiempo. Quizá más del que tienes. Por esto, tus niveles de paciencia deben de estar muy altos para dejar que él se equivoque todas las veces que necesite. Cuando estés a punto de actuar por él, piensa en las consecuencias negativas de la sobreprotección. Por muy pequeño que lo veas, es una persona independiente que necesita ir descubriendo el mundo y las cosas a su manera y a su ritmo. Cuáles son sus emociones, necesidades, responsabilidades…todo forma parte del desarrollo normal de las personas.

Reto Karina Rando: enseñar a tus hijos a valerse por sí mismos

Te reto a que juegues con tus hijos. La mejor enseñanza es aprender a jugar y permitir que ellos tengan sus propios retos.  Déjalos que sean participes de las cosas. Enséñales, que cojan confianza, que prueben, experimenten y desarrollen. Que jueguen mucho.

Como te he comentado antes, los padres tienen que aprender a esperar. No debes facilitarles todas las respuestas. Tienes que darles las herramientas, pero no puedes, ni debes caminar por ellos.

Un reto seria participar en un juego en el que, como padre te esperas y ellos interactúan. Uno de estos juegos puede ser “ellos son papas y tú el niño”. Ellos son los que dice cómo hay que comportarse, qué hacer, de qué manera…y tú acatas lo que dicen. De este juego puedes sacar información muy valiosa para poder aplicarla luego su educación.

Sobretodo ser conscientes de que la responsabilidad que tenéis como padres no es la sobreprotección sino el garantizar el desarrollo normal de tus niños.

¡Ser feliz sólo depende de ti!

 Karina Rando

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