¿Por qué las madres tienen la necesidad de ayudar a sus hijos?

¿Te preocupa que tu hijo esté triste? ¿Sientes que cada vez está más inmerso en su mundo?¿Se aleja de ti y no quiere ser responsable de sus actitudes? Si te encuentras en esta situación como madre o padre te aconsejamos que leas este artículo.

 

Cuando decidimos ser madres se despierta un instinto de sobreprotección que vamos ampliando y desarrollando durante el embarazo y, una vez que tenemos nuestro hijo en brazos, lo manifestamos en todos nuestros actos: en su cuidado, en que no se haga daño, en que no sufra….

Anteponemos nuestras necesidades a las de ellos, todo por nuestra criatura, hasta llegar el punto de no ver realmente sus propias necesidades. Pero no nos damos cuenta de que, sobreprotegiendo tanto su entorno, evitamos que el niño aprenda y creamos excesos de seguridad que después se verán reflejados en su adolescencia.

Como madre sentimos la obligación de arropar, mimar y satisfacer todas las necesidades de nuestro hijo, pero tenemos que ir asumiendo que nuestra criatura crece y que tiene que ser mas independiente en todos los sentidos, y que cada edad se desarrolla de una manera diferente y tiene unas necesidades diferentes.

Aprende a observar las necesidades de los hijos y da solo aquello que realmente ellos necesitan.

Cómo podemos ayudar a nuestros hijos

Cuando el niño (niño, adolescente o adulto) se encuentra triste, depresivo, ausente, apático o distante de todo lo que le pasa a su alrededor, nosotros como madres tenemos la necesidad de hacerle ver que tiene que salir de esa circunstancia.

Podemos insistir excesivamente, pero no son las formas adecuadas para sacar a tu hijo de su encierro personal. Es el momento de buscar ayuda. La parte del apego emocional que tu hijo tiene hacia ti no va a dejar que proceses sus emociones y, por tanto, necesita un especialista.

Tienes que observar su comportamiento sin justificarlo, sin intentar entender que está pasando, sin exigirle resultados, solo observa cuál es su actitud, qué le apetece hacer, qué evita,… ya que todos esos datos pueden ayudar a que, de una manera externa, puedas comprender por qué está exteriorizando estas emociones en este momento de su vida.

Observar no significa apartarte de él, sino permitirle un espacio para que pueda expresar que le sucede.

Cuál es el momento adecuado para ayudar a tu hijo y ser escuchada por él

Muchas veces queremos hablar o enfrentar el problema en el momento que ha explotado, después de un ataque de nervios o de una situación crítica.

Cada persona procesa sus emociones de una manera diferente. Tienes que observar cuál es el momento de dialogar con alguien y si el otro está receptivo a ese diálogo, ya que por mucho que repitas las cosas una y otra vez no serás escuchada.

Te aconsejo que pidas colaboración a tu hijo, le enfoques que quieres hablar y buscar soluciones y que, cuando esté dispuesto, en un momento cordial, sin alteraciones por ambas partes, segura de ti misma y de lo que vas a transmitir… Ese es el momento de hablar.

Sé consciente de que debes ser directa pero sin agresividad, de no reprochar todo aquello que no hace, sino de aconsejar de que haga o ponga alguna solución a sus problemas. Es importante que le dejes intervenir y que él también tenga su momento para expresar cómo se siente y cuál va a ser su proceder.

Si este proceso es imposible, te aconsejo de que vayas a un especialista y, a través de una terapia emocional, puedas aprender a gestionar este proceso. Un terapeuta te puede ayudar a crear el puente de comunicación necesario y a gestionar la preocupación por tus hijos.

Karina Rando

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