¿Una rosa, una princesa, un caballero o un dragón?

Nos han educado con cuentos de hadas, donde princesas, caballeros, dragones y trolls estaban presentes, pero ¿realmente hemos entendido ese mensaje de los cuentos? Hemos vivido y nos hemos puesto en papeles diferentes, descubramos esos papeles y descubramos quiénes somos realmente.

La princesa de los cuentos suele ser tierna y débil, engañada o abandonada por todos los seres queridos, incluso hasta maltratada,… un mensaje que ha llegado a todas las niñas. Al parecer, para ser princesa, hay que ser hermosa y estar a la altura de…

Yo soy mujer y me considero una princesa, pero las princesas de hoy son luchadoras, seguras de si mismas y no necesitan caballeros para que luchen por sus batallas, no necesitan dragones para que le demuestre su fuerza. Te vas dando cuenta con la vida que, cada circunstancia que vives, te ayuda a conocerte mejor y, cada prueba que pasas, te enseña algo más de ti misma.

Yo creo en las princesas por la fuerza que realmente tienen para sentirse bellas desde su interior, sin tener que demostrarle nada a nadie, ni comportarse como los demás esperan de ella, sino siendo auténticas y unas luchadoras de sus propias metas.

 

El príncipe

Nos muestran la imagen de un príncipe fuerte, luchador, un guerrero fiel que lucha hasta la muerte por su amor en su bello corcel, que inspira una arrogancia de fuerza. Realmente las mujeres no queremos un príncipe que viva en una guerra constante, queremos un hombre, un compañero para compartir nuestra vida, para sentirnos unidos y disfrutar cada instante, cada momento. El príncipe representa la fuerza, el apoyo de los demás y el luchar por lo que realmente queremos. Cada uno es libre de luchar y de lograr sus metas, todos podemos ser un príncipe.

 

El dragón

El dragón, una fiera despiadada que mata todo lo que se mueve. Realmente ¿quién despierta esa fiera? El gran ego de los hombres que quiere dominarlo todo, el gran ego de nuestro interior que quiere dominar todo lo que hacemos y, lo que no esté a su alcance, lanza llamas de enfados, caprichos, agresividad ante todo aquel que no se doblega a nuestro paso. Todos en la vida somos dragones alguna vez, somos fieras enfadadas porque nosotros vemos una realidad que los demás no ven, porque nosotros luchamos por unas injusticias que los demás no ven.

Cojamos la fuerza de ese animal y, en vez de gastarla en enfados, discusiones, en rabietas que van a empeorar una situación, coge toda esa fuerza para enfocarla hacia una meta, una gran meta que te va ayudar alcanzar lo que tú realmente quieres.

 

La Rosa

La rosa, el gran premio, la belleza y el dolor de sus espinas. ¿Qué premio es el que viene de la sangre? ¿Qué premio es el que viene de la pérdida, de la muerte o del dolor? No hay rosa bella que nazca del sufrimiento. Deja de sufrir y empieza a comprender que todos somos princesas, que todos somos caballeros y dragones, y que podemos renacer cada año, cada día a pesar de las espinas de la vida, a pesar de cada prueba y situación que pasamos, nuestra belleza intacta, fuerte y libre ante todas las situaciones de la vida.

Yo sé quien soy en cada momento, ¿y tú? ¿quién eres?

Si estás confundido y no sabes encontrar tu papel, no sabes si eres princesa, te desborda todo lo que te pasa, o eres un caballero, cansado de luchar y no obtener premios, o un Dragón, que te enfadas con la vida y vives en un mal humor constante, tienes la oportunidad del cambio. Solo tienes que proponértelo y nosotros te guiaremos para que te encuentres a ti mismo y puedas florecer.

¡SER FELIZ DEPENDE DE TI!

 

Karina Rando

 

 

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