Cómo ser honesto con uno mismo ayuda a tomar buenas decisiones

Uno de los valores que mejor define una persona es su honestidad hacia los demás. 

 

¿Qué es la honestidad?

Hablamos de la capacidad de ser sincero, justo y respetuoso con la verdad, hasta tal punto de que se antepone la verdad a los propios intereses.

 

Tomar buenas decisones
La realidad que vivimos nos enseña el camino a seguir.

 

Hoy en día ser honesto es, sin duda, uno de los valores más buscados en cualquier persona, ya sea amigo, pareja, hijo o jefe, no importa, es uno de los pilares que más importa en nuestra sociedad.

 

¿Y por qué? Pues porque es la base de la confianza y de la prosperidad.

Podríamos decir que la honestidad es el “oro” que cada uno tiene dentro de uno mismo y que, cuando surge al exterior, hace feliz a los demás.

La honestidad es el oro que tenemos dentro de nosotros

 

Desde pequeños nuestros padres nos dicen que siempre hay que decir la verdad aunque ello te suponga una bronca o un castigo, que el valor de la honestidad hacia los demás y, sobretodo hacia ellos, tus padres, se premia con grandes recompensas.

Todo esto hace que empecemos a relacionar, desde nuestra infancia, que la honestidad y la verdad tiene siempre un efecto bueno hacia nosotros y, en muchos casos, asociamos ser honesto con premios materiales. ¿Que padre no ha dicho a su hijo: “como me has dicho la verdad no te voy a castigar”, “como me has dicho a

la verdad ten unas golosinas”, “como no me has engañado te perdono y vamos a ir a jugar a pelota,…” En pocas palabras relacionamos la honestidad con un efecto inmediato de nuestro bienestar, pero a medida que nos vamos haciendo grandes vemos que el efecto no es inmediato y su importancia en nosotros disminuye.

¿Qué queremos decir con esto? Pues que la sociedad en la que vivimos se encuentra con una gran carencia de agradecer a las personas que tenemos al lado los favores o soluciones que nos han dado.

A medida que nos hacemos mayores, y los años van pasando, vemos que nuestra honestidad en muchos casos no es agradecida de forma inmediata y que realmente ser honesto con tu pareja o jefe en muchas ocasiones no es consecuencia de recompensa, sino de tener un conflicto aun mayor.

 

Nos damos cuenta de que la idea que tenemos en nuestro cerebro de que decir la verdad es igual regalo o felicidad inmediata, en la vida real no es así.

 

Nuestro jefe, nuestros amigos e incluido nuestra pareja ya dan por sentado que la honestidad tiene que estar y por lo tanto nos damos cuenta que ya no hay recompensa. Automáticamente nuestro cerebro nos dice que aquello que de pequeños teníamos como un valor tan importante ya no es tan importante y hace bajar el valor en nuestro pensamiento moral de la verdad, dándole una nota inferior en nuestra escala de valores.

 

La honestidad baja peldaños en nuestra forma de pensar.

 

En cierta manera empezamos a ver que ser honestos con los demás no es tan importante y lo que es peor, olvidamos en muchas ocasiones ser honestos con nosotros mismos.

Nuestros padres nos han enseñado la importancia de la verdad hacia los demás pero, en muchas ocasiones, no nos han enseñado la verdadera importancia de ser honesto con uno mismo y cómo esta honestidad hará que tu vida sea muchísimo mas feliz.

 

Saber cómo es tu vida te ayudará a saber
qué hay que cambiar y te hará muchísimo más feliz

 

Nuestra felicidad depende de nuestras decisiones, nuestras decisiones dependen de lo que procesa nuestro cerebro y su forma de procesar depende de nuestra escala de valores, por lo tanto, si la honestidad y la verdad no la tenemos en la primera de la lista como valores súper importantes, nuestro cerebro no procesará la verdad que estamos viviendo, y si no procesamos la realidad de nuestra vida nunca sabremos qué necesitamos y por lo tanto cuáles son las mejores decisiones para nosotros. ¿Y en qué desemboca esto? En no ser feliz.

Al no querer ver la realidad, por difícil que sea, y no aceptarla en muchas ocasiones, activa las defensas y aparecen las excusas y búsqueda de un culpable de nuestra desgracia, haciendo así más fácil aceptar nuestra vida y seguir con nuestra rutina, pero lo que el cerebro no nos dice es que el problema se hace más grande hasta que llega a explotar haciéndonos mas daño.

 

Lo mejor será un EJEMPLO para que lo entendáis bien:

Muchas de las mujeres que vienen a la consulta ven como su marido cada vez tiene menos atenciones hacia ellas, disminuyen las caricias y los mimos. Ante esta situación muchos de los cerebros de las mujeres procesan esta situación como que su marido está cansado por el día estresante que ha tenido y que el cansancio es consecuencia del trabajo, lo que las lleva a decidir que para que solucionar esta situación es necesario que su marido tenga un hobby y se distraiga más para poder salir del estrés que está sometido.

Pero la sorpresa de la mujer aumenta cuando la distancia hacia su marido se hace mayor y las caricias disminuyen mucho más.

La mujer no entiende que está pasando y vuelve a buscar otra solución que acaba sin tener éxito. La mujer no se da cuenta que el problema es ella misma y que su marido ha dejado de quererla porque hay cosas que han dejado de gustarle de su forma de ser. Sin embargo, la mujer sigue buscando explicaciones ya que, aceptar la realidad de la situación, le producirá una frustración que su cerebro siente como excesiva.

Sin embargo, cuando somos sinceros con nosotros mismo, cuando somos honestos y le decimos a nuestro cerebro “basta, he decidido ver la realidad de lo que está pasando y puedo aguantar cualquier frustración para superarla sin problemas”, nuestro cerebro permite que tus ojos puedan ver el verdadero problema de tu infelicidad y que puedas tomar la mejor decisión. En este caso posiblemente sea la de dejar de dirigir la vida del  marido, o buscar momentos para la pareja en soledad. A veces las soluciones son  muchísimo más fáciles de lo que nos pensamos.

¿Os ha quedado más claro con este ejemplo? Pues, llegados a este punto, solo nos queda daros unas pequeñas PAUTAS para empezara a ser honesto con uno mismo y, por tanto, aprender a tomar buenas decisiones. ¡Empezamos!

 

Pautas para empezara a :

  1. Decidir que la vida no solo te sonríe, sino que te dé carcajadas.
  2. Aceptar que en el 90% de los casos tu actitud es el problema de tu infelicidad.
  3. Entender que la felicidad no tiene límites, no conformarte con lo que tienes.
  4. Aprender a superar la frustración y a transformar la fuerza de tus lágrimas con fuerza de voluntad y decisión.
  5. Saber que toda decisión es acertada ya que cada una te lleva a otra y así sucesivamente, pero ser consciente de que el camino para llegar a la meta se puede reducir si vemos nuestra vida tal y como es y no como nos gustaría verla.
  6. Solo tú puedes cambiar tu vida, nadie más.
  7. Aceptar que todo cambio tiene consecuencias. Al principio dolorosas pero que en un breve espacio de tiempo llega la felicidad, ser valiente.
  8. Aceptar que sino haces nada tu vida no cambiará nunca.Si no eres totalmente claro y honesto contigo nada cambiará
  9. Todo el mundo tiene aspectos en su vida para mejorar. ¡No lo olvides!
  10. Vivimos para disfrutar. No te castigues con el pensamiento de que no haces las cosas bien, acepta que no existe un manual de “cómo vivir” igual para todos y que experimentar y equivocarse es un privilegio que todos tenemos.
  11. Centra tu tiempo y energía en tomar decisiones sobre tu vida, no en la vida de los demás. No es tu responsabilidad.

 

Cuando aceptamos que en el 90% de los casos de nuestros problemas son producidos por uno mismo y tenemos la honestidad de reconocerlo dejando de poner excusas hacia los demás, somos capaces de decidir nuestros actos con verdadero éxito.


Ser honesto con uno mismo es uno de los actos
de crecimiento personal más difíciles
a los que una persona se pueda enfrentar.

 

Reconocer que somos el problema hace que nos sintamos pequeños y en muchos casos avergonzados de nosotros mismos. Sin embargo, ver la realidad de nuestros problemas y tener la fuerza de llevar a cabo las decisiones que tomemos será lo que realmente nos llevará a la felicidad, por mucho que al principio solo se vea dolor y lloros la honestidad es el camino al éxito.

Ver la realidad y ser honesto de la situación que estás viviendo no te proporcionará una recompensa inmediata al igual que cuando eras niño, pero esto no quiere decir que tu cerebro tenga que disminuir su posición en tu escala de valores.

Tenemos que volver a programar nuestro cerebro para que entienda que la honestidad o la verdad son los pilares para poder tener una vida mejor en un futuro próximo y que nos proporcionará la información necesaria para tomar decisiones de éxito.

¡Ahora es el momento de que pongas en práctica todo lo aprendido con el RETO de hoy!

 

El reto de esta semana consiste en animarte a practicar la honestidad, para ello te recomendamos que hagas lo siguiente:

  1. Elige un ámbito de tu vida que quieras mejorar, por ejemplo, el trabajo, los hijos, la pareja, tu madre o tus amistades… No quieras hacerlos todos a la vez porque te puedes desbordar.
  1. Haz una lista de todo aquello que te enfada de ese ámbito. Solo lo que te hace rabia de verdad y enumera de mayor a menor la intensidad de rabia de cada situación. No te reprimas, sé honesta y, aunque sea doloroso, escribirlo recuerda que solo lo vas a leer tú.
  1. A continuación empieza a analizar el punto uno de la lista, el más importante y el que más te indigna como persona. Seguramente si logramos solucionar éste, muchos de los que están por debajo quedarán solucionados.
  1. Lee atentamente el primer punto y repítelo varias veces en voz alta para que todo tu cerebro y tu cuerpo escuche tu problema y se entere de que es un problema que ya no tienes escondido. Una vez lo hayas dicho en voz alta añades la siguiente frase: “quiero una solución y estoy seguro de mí mismo, de que puedo mejorarlo”.
  1. Cuando hayas hecho esto varias veces tu cerebro estará programado para ver la realidad tal como es, no tal como las visto hasta ahora. Es el momento de hacer otra lista con las posibles causas de tu principal problema, empezando siempre observando actitudes de tu propia persona no de otras. De esta forma lograrás ser honesta contigo misma y encontrar la decisión de éxito que estás buscando.

 

Ten presente que la lista no es para frustrarte, sino para liberarte de un problema y empezar a ver con los ojos de la honestidad y la realidad.

A todas las personas nos cuesta ver la realidad de nuestra vida, en Karina Rando te podemos ayudar a lograr ser honesto con uno mismo que necesita para conseguir que la vida te llene de felicidad. Si te sientes identificada con este escrito te aconsejamos que consultes nuestra terapia integradora.

 

¡TODO DEPENDE DE TI!

Jordi Soler

 

 

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