Un juguete para un niño es la mayor caja de imaginación y de ilusión.

Seguramente tu hijo o tus hijos han hecho una carta interminable con todas las cosas que quieren estas navidades. Habrás estado buscando complacer todas sus necesidades o caprichos, al mismo tiempo que te verás desbordado por toda la avalancha de juguetes que te llegaran también de los tíos, los primos, los abuelos,….

Un juguete para un niño es la mayor caja de imaginación, de ilusión, de oportunidades que le estás dando a tu hijo para desarrollarse como persona y como ser humano. Con un juguete soñará cosas inimaginables, viajará a mundos que solo él tiene en su interior, creará historias donde é será el protagonista.

Regalar un juguete es algo muy importante, no se puede tomar a la ligera, así que te animamos a que tengas presente lo siguiente a la hora de elegir un juguete para los pequeños de la casa:

  1. Un juguete abre la imaginación

Quizás hoy en día valoramos un juguete por lo bonito, lo grande o por las diferentes funciones que tiene, y nos olvidamos que en realidad el protagonista, el niño, lo utilizará como una herramienta para abrir su imaginación, para crear y desear con ella más de lo que se puede imaginar,

  1. Menor cantidad

El niño se verá desbordado con tantos paquetes y tantos juegos diferentes, la mejor elección es poder reducir esa cantidad en juguetes útiles y didácticos para que él pueda desarrollarse. No importa la cantidad sino la calidad de los juguetes.

  1. Potenciar las virtudes de tu hijo

Valora las virtudes de tu hijo y poténcialas a través de esos juguetes que le ayudan a expandirse y a desarrollarse aún más profundamente. No busques aquellos juguetes que muestran dificultades para él porque lo único que conseguirás es profundizar en su fracaso ante algo que no sabe hacer o que no se le da bien.

  1. Juegos en familia

Puedes potenciar juegos familiares donde tú también puedas compartir con tu hijo el tiempo y el espacio. La relación se puede ver muy enriquecida, sintiéndote como un igual por unos instantes y recuperando tu inocencia, dejando de lado al padre o la madre que tiene que educar y marcar normas para convertirse en un niño otra vez, disfrutando y compartiendo con tu mejor amigo: tu hijo.

  1. Respetar los juguetes

Es importante que le recuerdes a tu hijo que aquello que está recibiendo tiene un valor material y un valor emocional. Es importante educar al niño en el cuidado y el orden, porque eso le marcará unos principios y le ayudará a saber que en la vida los esfuerzos tienen recompensa.

  1. Juguetes proporcionales al comportamiento del año

También tienes que valorar si su comportamiento ha sido el adecuado y si realmente el niño se ha ganado el derecho de tener todo lo que pide. Esa parte es la más dolorosa para los padres porque tenemos la necesidad de complacerlos, pero también tenemos que valorar que, si recompensas el fracaso, ¿que le estás enseñando?

Puedes crear del regalo una meta, que el niño entienda que la escala de regalos que él recibirá dependerá de su esfuerzo y comportamiento. Con este ejercicio estás enseñando valores y educando física y emocionalmente.

En la consulta muchas veces vienen madres con niños adolescentes que exigen y exigen y no dan nada a cambio, pero en su infancia no ha habido reglas ni intercambios los cuales le enseñaran al niño a valorar lo que tienen a su alrededor.

  1. Ser agradecidos

Vamos demasiado deprisa y nos olvidamos de enseñar los detalles más importantes. Agradecer una casa donde vivimos, el tener una ducha caliente, el poder compartir un plato de comida en familia, el tiempo que podemos pasar con nuestros hijos y ellos con nosotros, el poder disfrutar una tarde con los abuelos,… Todos estos detalles los vivimos constantemente, pero es necesario que paremos por un instante y enseñemos a nuestros hijos ha ser agradecidos y conscientes de lo que tiene, porque esos les dará fuerza a conseguir lo que desean. Poner valor a un juguete es enseñarles a luchar por sus deseos.

  1. Compartir experiencias

Un juguete es compartir la ilusión, la sabiduría de todo lo que hemos vivido. Recuerda tu juguete favorito y cuéntale a tu hijo cómo te llego, qué viviste con él,y comparte ese maravilloso momento de volver a ser un niño, creando un espacio donde se vea reflejada la ilusión y los valores del juego, el crecimiento y el aprendizaje.

Karina Rando

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